11/09/06

Julen Madariaga recibirá el día 12 respuesta de la juez Levert / Julen Madariaga Levert epailearekin izan da berriro

El pasado día 5 de septiembre el miembro de la ejecutiva de Aralar Julen Madariaga tuvo que presentarse una vez más ante la juez Levert. Tras tomarle declaración Levert dictará sentencia el 12 de septiembre, tras lo cual sabremos si Julen puede volver a Euskal Herria o tiene que seguir confinado en Paris.

Tal y como nos ha confirmado se encuentra en buen estado de ánimo y ya ha recibido parte del dinero recaudado entre la militancia para hacer frente a la fianza impuesta por la juez Levert, de 1.000 euros al mes.



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Julen Madariaga Aralarreko zuzendaritza kidea bigarrenez joan behar izan da Levert epailearengana. Irailaren 12an jasoko epaia, Parisen geratu behar duen ala Euskal Herrira itzultzeko baimena jasotzen duen argituko diote orduan.

Animuz ondo dagoela aitortu ditu Julenek eta jada jaso duela militanteek bere fidantza ordaintzeko batutako dirua; izan ere, hilero ordaintzeko agindu jarri zio epaileak

04/09/06

Mikel Basabe:«Los movimientos con los presos afianzarían el proceso de pacificación»

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IZQUIERDA TRANSFORMADORA. El vicecoordinador general de Aralar, Mikel Basabe, durante la entrevista en el Parlamento vasco. / IOSU ONANDIA

«No podemos seguir mareando la perdiz de la mesa de partidos»

El vicecoordinador general de Aralar, Mikel Basabe, justifica la política de coaliciones de su formación con el objetivo de ofrecer a la sociedad un proyecto «ilusionante y con capacidad de cambio».

-Septiembre se presenta intenso. En su caso, tienen pendiente una posible coalición con EB.

-Lo que estamos trabajando con EB es un acuerdo de coalición para presentarnos juntos a las elecciones municipales y forales de la Comunidad Autónoma Vasca. Por lo que respecta a Aralar, esta decisión corresponde a los militantes y se tomará en asamblea.

-¿Cuándo?

-Probablemente, este mismo mes.

-EB es una formación federalista; la suya, nacionalista. ¿Priorizarán aspectos sociales sobre los nacionales?

-Es que las elecciones siguientes son municipales y forales. Yo no veo a un ayuntamiento o diputación proclamando la independencia ni el Estado federal. Nosotros, el planteamiento que hacemos para los próximos comicios es ofrecer una alternativa de izquierdas que trabaje los ámbitos municipal y foral, pero no estamos hablando ni de una fusión de partidos ni de un planteamiento único en el ámbito nacional. Pero, aún en eso, hay una coincidencia de base que es muy importante: tanto EB como Aralar proponemos que la decisión corresponde a esta sociedad.

-¿Ése es todo el recorrido, o han pensado ya en una posible ampliación para las autonómicas?

-Si la asamblea da su visto bueno, no descartamos que otras fuerzas de izquierda puedan sumarse a un acuerdo preelectoral para las municipales y forales, como ya fue Aralar con Zutik, coalición que nos gustaría reeditar, porque nos parece que los planteamientos sociales que defendería esa izquierda amplia son los que necesita este país con urgencia. El futuro queda muy lejos.

-El PSE dice que esta coalición se hace desde la debilidad.

-Uno de los problemas que tienen los partidos tradicionales con Aralar es que no saben calibrar por qué tomamos nuestras decisiones. Plantear que es una alianza defensiva cuando Aralar es la tercera coalición electoral que intenta en sus seis años de historia es no darse cuenta de que funcionamos con otros esquemas. Cuando fuimos con Zutik no era un planteamiento defensivo y cuando hemos impulsado Nafarroa Bai, tampoco. Nuestros planteamientos son constructivos y de ofrecer a la sociedad un proyecto común, ilusionante y con capacidad de cambio.

-¿De dónde esperan arañar votos?

-De los que echan de menos que en cada institución se haga política desde una óptica de izquierdas transformadora. Es, precisamente, lo contrario a lo que han hecho tanto PNV-EA en las diputaciones de Vizcaya y Guipúzcoa, como el PP en la de Álava.

-La previsible legalización de Batasuna resitúa el mapa electoral.

-No es por la posibilidad de que Batasuna tenga una lista legal, sino que va más allá. La reubicación se produce en torno al escenario de no violencia que todos deseamos para un futuro cercano. Esto acarreará que las trincheras ideológicas y las prácticas que ha habido en este país hasta ahora se vayan superando.

-Tras el anuncio de EA de no renovar el pacto con el PNV, ¿cabría la posibilidad de que entraran en su coalición?

-Nuestra ejecutiva no se lo ha planteado. Además, con qué base trabajamos, por ejemplo, en las Juntas Generales de Guipúzcoa, cuando, en los tres años que llevamos con representación en esta institución, el equipo de Gobierno, conformado por PNV-EA, ha desarrollado una política que no tiene nada de izquierdas y que en los grandes proyectos ha estado constantemente enfrentada a Aralar, EB y los movimientos sociales de la provincia. No veo base para trabajar desde la izquierda con EA en las diputaciones. Otra cosa es que, en el ámbito de proyecto nacional, EA es un partido independentista con quien tenemos afinidades.

-Cuando se habla de que la prioridad de esta legislatura es la paz, todas estas decisiones sobre coaliciones se realizan en clave electoral y surgen las acusaciones mutuas de ventajismo político.

-Por eso hay que diferenciar proceso de paz y de normalización. En el de paz existen dos protagonistas: el Gobierno y ETA. Y ese proceso tiene que salir adelante cueste lo que cueste. Y de ahí no hay ni ventajismo político, ni réditos electorales.

-Después de la propuesta de Anoeta por parte de Batasuna, parecía claro que los procesos de pacificación y normalización tenían que ir por separado. Cuestión que ETA y algunos partidos confunden en algunas ocasiones.

-La novedad de Anoeta no es el contenido, que ya lo dijo Elkarri, sino que Batasuna lo haga suyo. Las confusiones se producen cuando los pasos que tienen que darse son públicos y controvertidos, y entra el vértigo. Pero el Gobierno español se equivocaría si planteara que movimientos con los presos están unidos a la legalización de Batasuna. El Ejecutivo tiene que empezar a dar pasos con los presos ya, porque es de justicia y porque los movimientos que dé con los presos políticos vascos van a afianzar el proceso de paz. Harán que sea mayor la base social que apoye ese proceso de paz y conseguirán que la sociedad vea que el proceso va bien encaminado.

-Desde el punto de vista práctico, y al margen de la consulta final, ¿cómo se hace partícipe a los ciudadanos del proceso?

-A través de la movilización ciudadana. La gente de este país está muy acostumbrada a movilizarse y a expresar qué es lo que quiere. Y eso es un buen acicate para saber qué es lo que quiere y para cuándo, porque el proceso de normalización lleva visos de eternizarse.

Responsabilidad del PSOE

-La Ley de Partidos se presenta hoy en día como un obstáculo casi insalvable. El PSE exige la legalización de Batasuna para sentarse en la mesa de partidos.

-Menos mal que no le ha puesto la misma condición para las reuniones privadas.

-¿Cómo interpreta la advertencia de ETA en su último comunicado de contemplar la posibilidad de respuesta a los ataques a la izquierda abertzale?

-El último comunicado de ETA lo único bueno que tiene es que el alto el fuego sigue en vigor. No ayudó en nada a que la sociedad vasca se tranquilice y vea que el proceso de paz marcha.

-Batasuna ha pedido el amparo de los demás partidos para que se les permita participar en la actividad política, así como acciones concretas para modificar la política penitenciaria.

-Los presos son un problema de esta sociedad, por lo que los partidos deberían trabajar para movilizarse a favor de una solución. Es una cuestión de justicia, porque la dispersión castiga a los reclusos y a sus familiares. Si Rafael Vera está en la calle, cientos de presos políticos vascos deberían estarlo. También estamos dispuestos a que Batasuna nos haga una propuesta concreta para superar la ilegalización. El PSOE tiene dos responsabilidades: afianzar el proceso de paz dando pasos con los presos y facilitar el proceso de normalización derogando la Ley de Partidos.

-Las mayorías para alcanzar acuerdos se presentan como otro caballo de batalla.

-Cuando se plantea que del proceso de normalización tiene que salir un nuevo marco jurídico para este país, hay voces que dicen que debería tener apoyos mayores que el Estatuto de Gernika. Esos planteamientos son falsos, es un requisito antidemocrático y exclusivo para el País Vasco. Si esa exigencia se hubiera hecho para Cataluña, el Estatut que acaban de aprobar no entraría en vigor. Esta sociedad tiene derecho a decidir mayoritariamente cuál es el estatus que cree que le conviene más. No se puede pedir a Euskal Herria lo que no se pide a nadie más.


«No podemos seguir mareando la perdiz de la mesa de partidos»
M. RUEDA/VITORIA





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-EB ha propuesto una comisión de partidos para avanzar en la conformación de la mesa. ¿Comparten esta iniciativa o prefieren las reuniones bilaterales?

-Da lo mismo, siempre que haya un calendario de por medio. No podemos seguir mareando la perdiz de la mesa de partidos. Vamos a poner una fecha para decir que no somos capaces de conformar una mesa de partidos. Y vamos a asumir eso en público ante la sociedad. Si sabemos que hay elecciones en 2007, 2008 y 2009, vamos a poner una fecha para acordar una metodología, unos contenidos y un calendario. De lo contrario, lo que transmitimos a la sociedad es que somos incapaces no de llegar a un acuerdo, sino de sentarnos siquiera.

-¿Se ha intercambiado entre los partidos hasta el momento algún guión?

-Hay documentos, pero tendremos que ponernos de acuerdo, por ejemplo, en algo tan simple como cuál es el ámbito de la mesa. Tenemos que ver si somos capaces de llegar a unos mínimos.

-¿Considera que se ha deteriorado la confianza tejida entre los partidos en las reuniones bilaterales?

-Cada uno tiene que definir lo que para él es normalización. Y para nosotros está claro, es reconocer que Euskal Herria es una nación y que esta sociedad tiene derecho a decidir. El proceso de normalización debería buscar eso porque, de lo contrario, no es necesario. O es para dar un cambio sustancial respecto al marco jurídico que este país tiene desde la Transición o no es necesario.

-Mirando con perspectiva, ¿de qué ha servido la reunión entre el PSE y Batasuna, si desde entonces las posiciones parecen más inmovilistas?

-Ha servido para reunirse. Es decir, hacer en público lo que ya hacían en privado, sin esconderse. A partir de ahí, debería ser un paso más en un proceso de normalización.

-En todo este tiempo, las acusaciones mutuas de retrasar intencionadamente el proceso, ¿no sirven para alimentar el escepticismo de la sociedad?

-Los partidos que mezclan constantemente proceso de paz y normalización están desviando la atención. Éste es el error del que deberíamos aprender de la anterior oportunidad de Lizarra-Garazi.

-¿Cómo valora el trabajo del consejo político del Gobierno vasco?

-¿Qué trabajo?